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Bilingüismo

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Bilingüísmo

Introducción Inicio

La barrera más difícil de superar por el usuario final al acceder a los diversos catálogos en línea existentes en Internet es fundamentalmente la necesidad de recuperar la información con eficacia y pertinencia, bajo cualquier forma que se encuentre, en el menor tiempo posible, y con el menor coste económico. Esta situación plantea, además de la necesidad de desarrollar mecanismos eficaces de recuperación de la información, la necesidad de superar las barreras lingüísticas de comunicación tanto en su vertiente hombre-hombre como hombre y máquina.

La necesidad de ofrecer acceso multilingüe a bases de datos bibliográficas afecta tanto a instituciones en países multilingües como Suiza, Bélgica o Canadá, por poner algún ejemplo, como a países considerados normalmente monolingües. Entre otras consideraciones cabe tener en cuenta que dichas instituciones acumulan material en diferentes lenguas y, que siendo sus catálogos accesibles a través de Internet a los usuarios de todo el mundo, debería dárseles la opción de que pudieran utilizar su propio idioma para introducir los criterios de búsqueda en la consulta a realizar.

En la inmensa mayoría de centros bibliográficos, independientemente de la lengua en que esté escrito el documento, la tendencia más usada es la de insertar la materia y/o materias en la lengua del centro catalogador y por tanto, el usuario que se conecte a esa página WEB debe dominar el idioma correspondiente. Este mismo fenómeno, aunque, a menor escala, se produce cuando se buscan nombres de autor, entidad ... (especialmente en el caso de los nombres transcritos) pero, en este análisis, nos centraremos especialmente en el estado de la cuestión en lo que respecta a los términos-materia.

En el siguiente punto analizaremos cuál es la situación demolingüística de estados, países y/o regiones en los que existe una especial sensibilidad hacia esta problemática, y cómo se refleja esta situación en los catálogos bibliográficos online de gran número de sus bibliotecas.

En el último punto estudiaremos el prototipo MACS respaldado por cuatro bibliotecas nacionales europeas (British Library (BL), Biblioteca Nacional Suiza (SNL), Biblioteca Nacional Alemana (DDB) y Biblioteca Nacional Francesa (BnF)) y, que, creemos un buen referente para mostrar el camino a seguir en la superación de las barreras lingüísticas en el acceso a la información en los catálogos bibliográficos.

El acceso plurilingüe a la información: experiencias internacionales

Las políticas de bilingüismo reconocen por Constitución o por ley la igualdad de dos o más lenguas. Se trata normalmente de una igualdad jurídica, no necesariamente de una igualdad real que se fundamente en los hechos. Este estatuto confiere a los ciudadanos el poder utilizar una u otra de las lenguas oficiales en sus relaciones con el Estado. Constituye, por tanto, un derecho para los ciudadanos y una obligación para el Estado. Así podríamos distinguir hasta tres tipos de bilingüismo:

  1. El bilingüismo fundado sobre los derechos personales sin límite territorial como es el caso de Canadá.
  2. El bilingüismo fundado sobre derechos territoriales, en el que podemos situar los casos de Bélgica y Suiza. Este tipo de bilingüismo deriva del principio que las lenguas en concurrencia en un estado multilingüe están separadas en el territorio en cuestión por fronteras lingüísticas. Los derechos lingüísticos, en este caso, afectan a los ciudadanos residentes en el interior de un territorio, y, en el que un cambio de residencia puede hacerle perder sus derechos personales lingüísticos. De esta manera el Estado puede ser oficialmente bilingüe pero con “estados” regionales unilingües. 
  3. El bilingüismo fundado sobre los derechos personales territorializados como por ejemplo es el caso de las actuales comunidades autónomas españolas. En este caso esta política de bilingüismo se aplica a todos los miembros de una comunidad lingüística que residan en una región determinada. El Estado practica este bilingüismo restrictivo en los casos en que estas comunidades lingüísticas están concentradas geográficamente. La lengua minoritaria, en este caso, es cooficial con la lengua mayoritaria, que afecta a todo el territorio nacional, en su espacio geográfico.

Canadá Inicio

Canadá, con una población de más de 31 millones de habitantes, desigualmente repartidos sobre una extensión de casi 10 millones de km² es un estado federal bilingüe conformado por 10 provincias y 3 territorios (uno de ellos desgajado en 1999 de los territorios del Noroeste). El bilingüismo es, además, una de las condiciones esenciales para el mantenimiento de la federación canadiense.

Canadá es un buen terreno para observar la variedad de las situaciones sociopoliticolingüísticas y la variedad de políticas lingüísticas. Existen 13 políticas lingüísticas diferentes (una por cada provincia, otra por territorios y otra federal).

El Parlamento de Canadá ha definido la política lingüística federal adoptando la “Loi sur les langues officielles du Canada” en 1988 . Esta ley declara el francés y el inglés, lenguas oficiales de Canadá. Esta norma se aplica únicamente a las instituciones que están directa o indirectamente bajo la autoridad del gobierno federal. Se trata por tanto de una política de bilingüismo institucional. Esta ley no regula el uso del francés y el inglés sobre el conjunto del territorio canadiense como podría creerse sino solamente sobre las actividades del gobierno federal. Esta política ejerce una presión “moral” lo suficientemente fuerte sobre el conjunto de los ciudadanos canadienses y sobre cada uno de los gobiernos provinciales como para que una parte de la opinión pública anglófona se muestre hostil a la política de lenguas oficiales del Canadá, es decir, hostil al uso del francés fuera de la provincia de Québec.

La lengua mayoritaria es el inglés (59,2% de la población) seguida del francés (23,2%). El predominio de cada una de las lenguas se hace más evidente si se analiza el reparto de la población, por provincias, según su lengua materna. El inglés es predominante en prácticamente todas las provincias a excepción de Quebéc donde no representa más que el 8,3% de la población. El francés, por su parte, aunque presente en todas las provincias canadienses, está desigualmente repartido por éstas y se hace mayoritario en Québec donde representa el 80,9% de la población. La población francófona del país se concentra principalmente en Québec, Nouveau-Brunswick y Ontario donde representa el 96,7% del total. La situación, por tanto, de las minorías francófonas fuera de Québec es extraordinariamente precaria.

Tras esta nota introductoria sobre la situación lingüística en Canadá hemos analizado, además del WEB de la Biblioteca Nacional de Canadá, los WEBs de las bibliotecas de las zonas geográficas con más población y cuya distribución lingüística se muestra en el cuadro siguiente:

Provincia Población % anglófono % francófono
Ontario 37,5% 72,3% 4,5%
Québec 24,6% 8,3% 80,9%
Colombie-Britanique 12,8% 75,4% 1,4%
Alberta 9,3% 80,9% 1,9%

Las normas de catalogación de la Biblioteca Nacional de Canadá establecen que todas las publicaciones escritas en francés (incluyendo aquellas multilingües que incluyan una gran parte del texto en francés) serán catalogadas en francés. Las publicaciones escritas en otra lenguas serán catalogadas en inglés. Todas las publicaciones bilingües o trilingües con partes sustanciales en inglés y francés serán catalogadas en francés e inglés. Por último sobre las obras escritas en latín así como las obras didácticas serán catalogadas en la lengua del público al que están destinados, es decir, si el público es predominantemente francófono serán catalogados en francés y si están destinados a un público mayoritariamente anglófono se catalogarán en inglés.

Consultados diferentes catálogos bibliográficos online de los centros de las provincias indicadas en el cuadro anterior podemos concluir que:

Bélgica Inicio

Según la reforma constitucional de 1993, adoptada en 1994 y que entró en vigor el 1 de Enero de 1995, Bélgica es un estado federal constituido por tres regiones económicamente autónomas (la región flamenca, la región valona y la región de Bruselas-Capital) y tres comunidades lingüísticas (la comunidad francesa, la comunidad flamenca y la comunidad germanófona). El actual régimen lingüístico de doble unilingüísmo es el resultado de un largo compromiso entre las dos principales comunidades (flamencos y valones). Con una población de más de 10 millones de habitantes Bélgica cuenta con un 56% de flamencos, 41% de valones y 1,5% de germanófonos localizados en la región denominada Cantones del Este situada en la región valona.

La región flamenca ocupa la zona norte del país. Representa el 44% de la superficie de éste y agrupa el 57,6% de la población belga. Los habitantes de esta región hablan fundamentalmente neerlandés. La región valona, donde se habla mayoritariamente francés, ocupa el sur del país representando el 55% del territorio y el 32,4% de la población. Por su parte, la región de Bruselas-capital forma en el centro del país un enclave que cuenta con un 70% de la población francófona, un 10% neerlandés y al menos un 20% cuyo idioma materno no es ni el neerlandés ni el francés.<

Bélgica, cuya historia está cubierta de episodios de disputas lingüísticas, cuenta, en la actualidad con 4 regiones lingüísticas definidas según el artículo 4 de la Constitución de 1994 y la ley del 8 de Noviembre de 1962:

- la región de lengua neerlandesa (Flandes) que representa el 57,6% de la población,
- la región de lengua francesa (Valonia) que representa el 32,4% de la población,
- la región de lengua alemana que constituye el 0,69% de la población, y, por último,
- la región bilingüe de Bruselas-Capital que representa el 9,3% de la población total belga.

Bélgica cuenta hoy con tres lenguas oficiales: el neerlandés, el francés y el alemán. La política lingüística del estado federal belga está definida en la Constitución de 1994 y en un gran número de leyes lingüísticas relativas al empleo de las lenguas en materia administrativa, judicial, militar ... sin embargo, no funciona, más que en neerlandes en Flandes, en francés en Valonia y, en alemán, en la región alemana. En Bruselas están igualados el neerlandés y el francés.

Las comunicaciones oficiales unilingües están prohibidas, y por ello, toda la señalización pública es bilingüe, salvo en lo que concierne a las instituciones comunitarias. Para los ciudadanos la elección del idioma es libre no así para los organismos gubernamentales (a excepción de los organismos de las comunidades francesa, flamenca y germanófona). La función pública establecida en Bruselas debe ser bilingüe pero la administración federal instalada fuera de Bruselas es unilingüe; funciona en francés en la zona valona y en neerlandés en la zona de Flandes. La administración está concebida en redes lingüísticas paralelas. Las leyes y reglamentos precisan que el 40% de los funcionarios sean unilingües, neerlandés o francés, y el otro 20% bilingüe. Cada una de las redes trabaja en su lengua y si es necesario comunicar algún dato de una red a la otra se debe pasar por la red de funcionarios bilingües. Esto es así hasta tal punto, que, por ejemplo, los ministerios de Educación, Justicia e Interior están escindidos en dos: uno francófono y, otro, neerlandés.

Dada esta política lingüística, el análisis de los diferentes WEBS analizados , nos lleva a las siguientes conclusiones:

Suiza Inicio

Suiza es una república federal compuesta por 23 cantones y denominada oficialmente Confederación Helvética. Todos los cantones que componen esta confederación se han asociado, en el curso de la historia, libremente a ella en un pacto perpetuo de defensa contra los invasores. En tales condiciones el respeto a la lengua de cada uno de los grupos que la conforman ha sido una tradición mantenida a lo largo del tiempo. A pesar de ello, Suiza no ha mantenido la misma política de protección con respecto a la minoría romance que no cuenta con un reglamento a nivel federal. El peso político de la población romance es casi nulo y la Confederación helvética ha juzgado excesivo, desde siempre, el coste económico de la protección de esta lengua.

De los 23 cantones que componen la Confederación helvética, la distribución, en términos lingüísticos es la siguiente: 14 cantones unilingües alemanes, 4 cantones unilingües franceses, 1 cantón unilingüe italiano, 3 cantones bilingües alemán-francés, y 1 cantón trilingüe alemán-italiano-romance.

Con una población de unos 7 millones de habitantes Suiza cuenta con cuatro comunidades lingüísticas: la alemana (73,6%), la francesa (20,1%), la italiana (4,5%) y la romance (0,8%). Cada uno de estos cuatro grupos lingüísticos vive un una región donde las fronteras lingüísticas no han sufrido apenas variación en los últimos 1000 años, y, por tanto, son anteriores a la creación del estado suizo.

La nueva constitución suiza que ha entrado en vigor el 1 de enero del año 2000 establece en su artículo 70 que las lenguas oficiales de la Confederación son el alemán, el francés y el italiano así como el romance en lo que respecta a la relación de la Confederación con la población de lengua romance. La nueva Constitución, en torno a la lengua, se articula en torno a cuatro principios: la igualdad de las lenguas, la libertad de los ciudadanos en materia lingüística, el principio de la territorialidad de las lenguas y la protección de las lenguas minoritarias.

Aunque el gobierno federal sea trilingüe (alemán, francés e italiano) el uso de estas lenguas es muy diferente al caso canadiense donde se practica el bilingüismo sobre todo el territorio (al menos teóricamente). En Suiza hay que distinguir entre la administración centralizada en la capital Berna y la administración descentralizada y repartida en los diferentes cantones.

En Berna la administración central es trilingüe (alemán, francés e italiano) y tras la aprobación de la nueva Constitución debe utilizarse también el romance. En lo que respecta a la administración de los cantones en cada uno de ellos se aplica el principio de territorialidad de las lenguas; por tanto, en un cantón alemán no se puede exigir un servicio público en francés o en un cantón francés pedir un servicio público en alemán.

Según este análisis la situación, en lo que se refiere a los WEBs de los centros bibliográficos , es la siguiente:

Israel Inicio

Según lo expuesto por Elhanan Adler en la ponencia presentada en IFLA’66 (Jerusalen 13-18 Agosto 2000) Israel representa un caso extremo de entorno multilingüe y multialfabético. En este estado se han desarrollado varios enfoques bibliotecarios para permitir una recuperación por materias de documentos escritos en distintas lenguas y alfabetos. La tendencia preferente parece ser el uso de encabezamientos de materia y la búsqueda por palabras en inglés, especialmente en el caso de las bibliotecas académicas mientras que las bibliotecas públicas están actualmente empezando a evolucionar hacia el uso de encabezamientos de materia en lengua hebrea.

El Estado de Israel tiene 2 lenguas oficiales (hebreo y árabe) siendo el inglés, idioma no oficial, el tercer idioma común. Teniendo en cuenta el alto nivel de inmigración y el hecho de que el hebreo renació como un lenguaje hablado en el siglo pasado no es de extrañar que la lengua madre de muchos israelíes no sea ninguna de las oficiales o semioficiales.

Esta amalgama idiomática ha dejado su señal en la práctica bibliográfica de este país y así el primer método de recuperación de la Biblioteca Nacional y Universitaria Judía (JUNL) fue usar un catálogo clasificado. La preferencia por esta lengua artificial de números (normalmente sin compañía de índices explicativos) frente a la terminología en lengua natural fue una solución ideal para una sociedad multilingüe. Esta tradición está aún firmemente arraigada tanto en las bibliotecas académicas y científicas israelitas como en la públicas.

La primera biblioteca israelita en adoptar otro tipo de clasificación (en este caso se optó por la clasificación de la Biblioteca del Congreso) fue la Biblioteca de la Universidad de Haifa. La razón fundamental para implementar este sistema fue el gran esfuerzo que supondría traducir los encabezamientos de materia del inglés al hebreo y mantener un thesaurus en esta lengua y, por otra parte, tendrían que prescindir de las ventajas de usar una catalogación y clasificación compartidas. Además se consideró que la comunidad universitaria tenía un buen conocimiento del inglés y usar su terminología para las materias no se consideró un gran handicap. Este enfoque fue seguido posteriormente por otras bibliotecas universitarias.

Esta Universidad asimismo creó un tesauro con términos hebraicos que contiene miles de términos de indización hebraicos con sus consiguientes referencias cruzadas. Sin embargo este tesauro no contiene la suficiente terminología necesaria en una biblioteca que posea un gran número de documentos no hebraicos. Este thesaurus, sirvió, además como base para la creación de una lista de encabezamientos de materias hebreos para bibliotecas públicas que esta siendo usada por el Centro israelita de Bibliotecas que es la agencia catalogadora para la mayoría de las bibliotecas públicas de este estado.

La Universidad Bar-Ilan adoptó un planteamiento alternativo creando una lista de encabezamientos de materia hebraico para usarla con publicaciones en este idioma mientras que para el resto se usaban los términos de la Lista de Encabezamientos de la Biblioteca del Congreso. Este enfoque tiene la desventaja del mantenimiento de ficheros de materia separados con lo cual es necesario realizar la búsqueda por duplicado.

En los últimos años algunas bibliotecas han enriquecido el catálogo clasificado añadiendo algunos elementos de recuperación textual. Este es el caso del Instituto de Tecnología de Israel (Technion) y de la Biblioteca Nacional y Universitaria Judía.

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