Internet es un fenómeno que ha ido cambiando los hábitos socio-culturales de todo el mundo en los últimos años. En Internet conviven una amplia gama de usuarios más o menos aventajados procedentes de mundos muy diversos y con el que desarrollan buena parte de su actividad: el comercio, los negocios, la educación... Una de las profesiones que más provecho está sacando de Internet es la de quienes se dedican a informar.
Estamos viviendo en una era de explosión de información, que desde la creación de documentos en formato digital, y en especial desde la aparición de la World Wide Web (WWW), han significado un enorme reto para el profesional de la información, no sólo en el acopio y organización de esa información para ponerla al servicio de los usuarios, sino especialmente en diseñar métodos de acceso rápidos y sencillos para recuperar la información requerida en el momento preciso.
Son múltiples las utilidades que los profesionales de las bibliotecas están extrayendo de Internet, incidiendo básicamente de tres formas distintas. En primer lugar como proveedores de información que son, las bibliotecas tienen a su alcance multitud de recursos interesantes; en segundo lugar, como usuarias de la información disponible a través de la red; y en tercer lugar, como proveedoras de acceso a la red para los usuarios.
En general, el público que acude a las bibliotecas está acostumbrado a la omnipresencia de Internet, por tanto, espera que su biblioteca también esté a la altura de la circunstancias. Todo es información en Internet, esperando a ser consultada, a ser útil para alguien o para algo. Hoy en día, prácticamente todas las funciones bibliotecarias tradicionales pueden utilizar y servirse de Internet. Más adelante veremos algunos ejemplos. Antes de nada, vamos a aclarar unos conceptos básicos de su uso:
Correo electrónico (E-mail)
El correo electrónico consiste en el intercambio
de información, mensajes generalmente textuales,
entre personas, cuentas o aplicaciones situadas en
ordenadores conectados a Internet, permitiendo
además incluir ficheros adjuntos de cualquier
tipo. Es el servicio de Internet más utilizado
en todo el mundo.
Las direcciones de correo electrónico siempre
están definidas por la siguiente estructura:
usuario@servidor.dominio -> Ejemplo: absysnet[@]baratz.es
En las bibliotecas, aparte de medio de comunicación profesional, puede ser utilizado para el préstamo interbibliotecario, para la difusión selectiva de la información así como en listas de correo.
Es el servicio por el que el usuario se conecta a un ordenador remoto que le permite que su ordenador actúe como un terminal del primero, estableciendo una sesión interactiva. Es decir, nuestro teclado y nuestra pantalla se comportan como si fuesen el teclado y la pantalla del otro ordenador. Sirve para acceder a diversos recursos de información disponibles en el ordenador remoto. La conexión se realiza indicando la dirección IP del servidor tras la orden telnet. Éste pedirá una identificación (login) y una contraseña (password) para permitir el acceso. Después se accede a los programas que el administrador del sistema haya autorizado a ese usuario. El ordenador del usuario debe disponer de un programa emulador de terminal, como VT100, VT220, etc.
En una red de bibliotecas, este servicio permite el acceso y el trabajo con cualquier aplicación de cualquier ordenador que forme parte de la red, sea la catalogación, la recuperación de la información o cualquier otra. Aún quedan catálogos accesibles vía telnet, si bien esto se puede considerar más bien como una reliquia del pasado.
Transferencia de archivos (FTP)
El FTP permite la obtención y/o envío de copias de cualquier tipo de fichero informático desde/hacia cualquier ordenador conectado a Internet. El acceso se hace con la orden ftp e indicando la dirección IP del servidor. Se puede identificar al usuario mediante contraseña, aunque muchas veces el acceso es libre o anónimo.
Los ficheros pueden contener cualquier tipo de información: registros bibliográficos en formato MARC, textos completos, imágenes, sonidos, programas de ordenador, etc.
La World Wide Web es el servicio de Internet que más usuarios concentra y que más ha popularizado la Red. Se basa en el protocolo HTTP de TCP/IP, permitiendo el acceso a todos los recursos de Internet ya que integra todos los protocolos en un sistema hipertextual. El hipertexto, que es la base del WWW, es un método para presentar la información en documentos que contienen enlaces (links) con otros documentos, lo que permite la asociación libre de ideas frente a la disposición jerárquica y lineal de un texto impreso.
En una página Web hay partes susceptibles de asociarse con otro destino, pudiendo ser palabras, frases, imágenes, autoridades... Los enlaces son las asociaciones concretas cuya existencia genera la red. Un enlace puede dirigir al usuario hacia una página del mismo servidor o bien de otro remoto y el proceso es reversible. Las páginas se construyen con el lenguaje HTML, un código que permite su visualización y la creación de enlaces.
Existen cientos de páginas con información útil para bibliotecas: @bsysnet.com, Biblioteca Nacional, REBIUN ...
WAIS (Wide Area Information System) es un potente mecanismo de búsqueda en bases de datos textuales basado en el protocolo z39.50 que se utiliza en Internet para realizar búsquedas en bases de datos de texto completo, y sirve para gestionar bases de datos documentales en la red a partir de archivos de cualquier tipo (ASCII, HTML, MARC...)
El intercambio electrónico de datos es el intercambio entre sistemas de información, por medios electrónicos, de datos estructurados de acuerdo con normas de mensajes acordadas. A través del EDI, las partes involucradas cooperan sobre la base de un entendimiento claro y predefinido acerca de un negocio común, que se lleva a cabo mediante la transmisión de datos electrónicos estructurados. El EDI es la puerta al comercio electrónico. Su principal problema es la falta de normalización.
El servicio de noticias, también llamado news, usenet o grupos de discusión, es el equivalente a un tablón de noticias electrónico. Con el servicio de noticias, podemos suscribirnos a uno o más de los miles de grupos que existen. Al suscribirnos recibiremos todos los mensajes que la gente envíe a ese grupo, y nosotros mismos podremos enviar nuestros mensajes al grupo.
Uno de los problemas más frecuentes de los usuarios poco experimentados es el de perderse tratando de localizar en la Red la información sobre los temas que son de su interés. Motores de búsqueda, directorios, índices, buscadores, metabuscadores, multibuscadores .... diferentes términos y mecanismos de trabajo pero un mismo fin: la localización de la información que se necesita.
Para conocer mejor el funcionamiento de estas herramientas se puede consultar el artículo de Agustín Montes "Cómo localizar información en la red".
Las aplicaciones de Internet en bibliotecas y centros de documentación pueden ser de lo más diversas y variadas: instrucción bibliográfica, catalogación, listas de libros nuevos, digitalización de fondos, publicación electrónica, mapas de imágenes para home pages, proyectos de bibliotecarios como organizadores de los recursos disponibles en Internet, guías de investigación, visitas virtuales a la biblioteca, ponencias a congresos, relaciones públicas, referencia, exposiciones, préstamo interbibliotecario... Es decir, prácticamente todas las funciones bibliotecarias tradicionales pueden utilizar y servirse de Internet. La Library of Congress sería un buen ejemplo práctico de casi todos estos usos.
Como bien indica José A. Merlo en su artículo "50 aplicaciones bibliotecarias de Internet" podemos dividir los usos de Internet en 4 grandes grupos a saber. A continuación haremos un breve resumen de los mismos con ejemplos concretos:
Gestión de la colección
En primer lugar, Internet se convierte en una fuente de proveedores a bibliotecas: librerías, editoriales y servicios especiales, que aparte de ofertar sus productos permiten entre otras cosas la compra electrónica de los mismos, como la Librería del BOE.
Editoriales y librerías ofrecen servicios
bibliográficos a la carta, manteniendo a las
bibliotecas bien informadas acerca de todo lo
publicado, ofreciendo guías de libros
recientemente publicados o clasificados por materias.
Información que también suele estar
disponible en sus páginas web y se envía
en boletines por e-mail. (Servicio de
información bibliográfica de Puvill
Libros)
Ofrecen también suscripciones a revistas y todo
tipo de publicaciones periódicas, con servicios
retrospectivos para completar colecciones. Facilitan,
además, la suscripción a bases de datos
en CD-ROM y DVD, así como la adquisición
de obras en estos formatos.
La última novedad que ofrecen estas empresas son
catálogos con sus registros
bibliográficos en formato MARC, de modo que las
bibliotecas puedan capturar los nuevos registros a
través de un servidor Z39.50. (Marcial
Pons)
Las bibliotecas permiten que los usuarios participen en la formación de la colección pidiendo aquellas obras que sean de su interés. Las tradicionales desideratas en papel se han convertido en formularios electrónicos a rellenar. (Solicitud desiderata de la Biblioteca Pública de Valencia)
En los últimos años, con la introducción de las tecnologías de información en las bibliotecas han surgido diferentes terminologías que comúnmente son utilizadas de manera indistinta y confusa: biblioteca digital, biblioteca virtual, biblioteca electrónica, biblioteca híbrida. Estos conceptos han despertado un gran interés, no sólo entre la comunidad de informáticos, sino también en la de bibliotecarios, y nacen con la idea de su consulta a través de Internet, fuera del horario habitual y desde cualquier parte del mundo. De esta forma conviven multitud de revistas, tutoriales y periódicos electrónicos, bases de datos, obras de referencia on-line, libros digitalizados .... que si bien una biblioteca difícilmente puede mantener, sí debe facilitar el acceso a ellos. Existen muchas iniciativas en varios países, pero quizás sea la biblioteca Cervantes Virtual la de mayor importancia en el mundo hispano, ofreciendo servicios adicionales como bibliotecas de sonidos y vídeos.
Catalogación y clasificación
Hoy en día, son muy numerosos los instrumentos disponibles en la red de apoyo a la catalogación. Así podemos encontrar fuentes de información, información sobre diferentes formatos bibliográficos, clasificaciones, tesauros, listas de encabezamientos, etc. En la sección de recursos de este portal podemos encontrar una amplia muestra de todas ellas.
Desde hace tiempo es posible la consulta en línea de diversos catálogos a través de OPACs, catálogos algunos de ellos que pasan a formar parte de catálogos colectivos y que sirven de ayuda y simplifican la catalogación. Sin embargo, la mayor utilidad que podemos sacar de un determinado catálogo es la descarga de registros bibliográficos de otros catálogos para la importación en el nuestro, suponiendo un ahorro de tiempo y trabajo considerable que puede ser empleado en otras facetas de la biblioteca. Este es el viejo anhelo profesional de que un libro se catalogara sólo una vez en la red y el resto de bibliotecas pueda incorporarlo a su catálogo añadiendo simplemente la localización del ejemplar. Hoy es posible gracias al protocolo Z39.50, un protocolo para la estandarización en la recuperación de información en forma electrónica. Por ejemplo, los registros contenidos en REBECA se pueden extraer de forma gratuita para ser integrados en los catálogos automatizados de las bibliotecas, siempre que éstas trabajen con el formato Ibermarc.
Las listas, grupos y foros de discusión siempre estarán en busca de dudas, preguntas y respuestas que puedan surgir en un determinado momento o en una determinada situación.
Internet ha contribuido, y de qué manera, a la difusión de la colección. Cada día son más las bibliotecas que disponen de una página web desde la que ofrecen información general: horarios, ubicación, condiciones del préstamo, noticias, etc.
Pero no queda ahí la cosa. Hace no mucho, para consultar si una biblioteca contaba con un determinado libro, no nos quedaba más remedio que desplazarnos físicamente a ella. Con la aparición de Internet, la bibliotecas han abierto las puertas a todo el mundo con la publicación de sus catálogos. Estos permiten averiguar, a cualquier hora, y desde cualquier rincón, tanto sus contenidos como la disponibilidad de los mismos. Cada vez es mas común la aparición de catálogos colectivos, redes de bibliotecas, catálogos virtuales, etc., todo ello facilitado por irrupción de Internet.
Ello no hubiera sido posible sin la adaptación de los SIGB a interfaces Web. La integración de tecnología multimedia (imágenes, vídeos, audio, un documento de un procesador de textos, una hoja de cálculo, etc.) es un hecho, lo que amplía notablemente las posibilidades de gestión y de servicio de los centros. Alguno de estos SIGB es concebido específicamente para un entorno web, utilizando las nuevas tecnologías de la información (XML, Internet, etc.): absysNET.
Lógicamente, el siguiente paso es la recuperación de los documentos en sí, no sólo sus fichas. Es así como la biblioteca digital poco a poco se convierte en la imagen de biblioteca del futuro. La idea consiste en una digitalización previa de todos los fondos de un centro de documentación y almacenarlos en dispositivos magnéticos u ópticos para su consulta íntegra on-line. Qué duda cabe que esto requiere un esfuerzo 'extra' por parte de los bibliotecarios.
Por otra parte, cabe destacar la aparición en el año 2000 de los servicios ASP. Consisten en la utilización remota de un conjunto de aplicaciones en régimen de alquiler que operan fundamentalmente en entorno Web y se realizan a través de Internet. Posibilitan la gestión y publicación de catálogos sin necesidad de estar albergados en el servidor de la propia biblioteca. Dijusa
La mayoría de las tareas de una biblioteca pueden ser gestionadas a través de Internet: realizar reservas, renovación del préstamo (domiciliario e interbibliotecario), formación de los usuarios, registrar nuevos ejemplares, inscribir lectores, etc. La aparición de catálogos colectivos en redes de bibliotecas abre también la posibilidad de acceder con un carné único a todas las bibliotecas de la red.
Otro modo que contribuye a la difusión de la colección son los servicios de alerta. Podemos ver un ejemplo en los Boletines de Últimas Adquisiciones de la Universidad de la Laguna.
Formación y comunicación profesional
La aparición en los últimos años de redes de bibliotecas y catálogos colectivos fomentan las actividades cooperativas y la formación profesional.
La propia Internet ofrece recursos profesionales para los documentalistas donde se puede encontrar información y formación muy estimables. El intercambio de opiniones, experiencias, soluciones, comentarios, información al fin y al cabo entre compañeros, es una de las bases de la cooperación bibliotecaria entre bibliotecarios de cualquier lugar del mundo. Listas, grupos, foros de discusión y weblogs sirven de herramienta para esta comunicación. Por todos es conocida la labor de Iwetel, principal foro electrónico sobre bibliotecas y documentación que existe en castellano.
Cabe destacar también el servicio on-line de atención de consultas y peticiones de información "Pregunte, las bibliotecas responden", coordinado por la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas. Fuera de España tenemos algo parecido en 24/7 reference , suyo objetivo es igualmente resolver a través de Internet todo tipo de dudas que puedan surgir a los usuarios. La diferencia es que aquí la respuesta es al instante, utilizando para ello un programa de chat.
Asociaciones y organizaciones contribuyen al desarrollo bibliotecario. Son numerosos los cursos, jornadas, congresos, seminarios o talleres que se organizan para promover y debatir las nuevas inquietudes y tendencias del sector. Algunos de estos cursos se pueden hacer on-line en una plataforma virtual de formación.
Las nuevas formas que poseen las comunicaciones interpersonales y la existencia y consolidación de las nuevas redes son, en sí mismas, catalizadoras de un cambio que apenas se atisba tras la novedad que supone el uso de la tecnología. Sistemas educativos on-line, E-learning, sistemas personales de autoestudio...ya no son una mera traducción de metodologías tradicionales. Hoy se plantean como auténticas herramientas de cambio para las instituciones que las impulsan.
Varias bibliotecas disponen también de
diferentes manuales en línea: uso de los
OPACs
, sobre catalogación
automatizada... En ocasiones son de acceso
público, otras veces están en intranets
para uso exclusivo de los trabajadores. Internet ha
contribuido a uniformar los métodos de trabajo
dentro de una red bibliotecaria (catalogación,
clasificación, prestamos, etc.) así como
a compartir recursos y mejorar el servicio al usuario.
En definitiva, podemos afirmar que el uso de Internet en bibliotecas reporta grandes beneficios tanto para los bibliotecarios como para los usuarios así como para las propias bibliotecas.
Las bibliotecas no sólo se benefician del uso de Internet sino que además se están convirtiendo en proveedoras de su acceso. Así se recoge en el "Manifiesto sobre Internet de la IFLA", donde se destaca la libertad de acceso a la información como responsabilidad primordial de los bibliotecarios y documentalistas. La IFLA insta a todos los gobiernos a apoyar la libre circulación de información accesible a través de Internet mediante las bibliotecas y servicios de información y a oponerse a cualquier intento de censurar o restringir el acceso. De esta forma, en España, en octubre de 2002, dentro del Plan de Impulso de las Bibliotecas Públicas Españolas y del Plan de Fomento de la Lectura se ha puesto en marcha el programa "Internet en las Bibliotecas".
El objetivo principal que persigue el programa es el de desarrollar una red de puntos de acceso público a Internet en las más de 4.000 bibliotecas públicas españolas, para que sus usuarios puedan acceder de manera gratuita a la Red.
En la actualidad, sólo 1.219 bibliotecas públicas españolas están conectadas a Internet, un 30% del total, y la conexión de la mayor parte de ellas es de baja velocidad. Además, de estas bibliotecas, sólo 730 proporcionan acceso a Internet para sus usuarios, por lo que con este programa, en el año 2005 la totalidad de las bibliotecas públicas españolas estarán conectadas a la Red de banda ancha, lo que contribuirá a la implantación de la Sociedad de la Información en España, gracias a la gran extensión geográfica de nuestras bibliotecas públicas. Que así sea.
Pedro Sanz Domingo - psanz@baratz.es