absysnet.com - Centro de recursos y servicios para bibliotecas y bibliotecarios

Cómics y Bibliotecas I

Otros temas

Cómics y Bibliotecas I
- FILEMÓN: Bueno, estooo... verá... somos turistas y queríamos pasar aquí la tarde, hojeando libros...
- BIBLIOTECARIA: ¿Los libros? ¡dirá usted el libro!
- FILEMÓN: ¿E... el libro?
- BIBLIOTECARIA: Sí, sólo tenemos uno: el listín telefónico del año cuarenta y siete... ¡el presupuesto no da para más!

Pasaje extraído de la aventura de Mortadelo y Filemón: "Lo que el viento se dejó"1.

Las imágenes utilizadas poseen copyright que pertenecen a su propietario y han sido reproducidas bajo autorización.

Página oficial del Saló del Cómic

Como todos los años por el mes de mayo (días 10-12) se lleva a cabo en Barcelona el mayor evento sobre cómics que se celebra en nuestro país, el Saló Internacional del Còmic de Barcelona, organizado por Ficomic (Federació d'Institucions Professionals del Còmic) que ya ha alcanzado su 20ª edición. Aprovechando este acontecimiento queremos acercar este mundo, especialmente infravalorado, a los profesionales de las bibliotecas para que lo conozcan y sean capaces de valorar este arte en la medida que así se merece, para que sepan encontrarle un hueco en su colección de fondos.

A modo de introducción

Si hay un arte en donde los prejuicios prevalecen por encima de sus valores reales, ése es el cómic. Y en este caso ocurre una situación paradójica pues sus extremos se tocan. Para explicarlo sólo un pequeño ejemplo: cuando hablamos del tema dos ideas vienen a la cabeza rápidamente: que es un tipo de literatura para niños, en donde sólo encontramos superhéroes en pijama o con violencia extrema (sobre todo cuando nos referimos al manga, cuya mala prensa llega a cotas inimaginables), o bien que es un tipo de lectura para adultos, mas enfocado hacia la pornografía.

Estas razones suelen ofrecerse para intentar rebajar su categoría como arte, buscando su desacreditación. No debemos de confundir, ni de confundirnos, aunque es necesario que no nos engañemos, ambos contextos (tanto el de cómics para niños, como para adultos -en el sentido pornográfico-) existen. Pero, ¿eso sería suficiente para descalificar un medio de forma absoluta? ¿acaso se juzga al cine sólo por que uno de sus sectores se dedica a la producción de películas para adultos o porque se realizan producciones cuya calidad es ínfima? Quizás sería conveniente una pequeña reflexión al respecto.

Excepto notable excepciones con colecciones ya muy consolidadas, como puede ser el caso de Tintín o Astérix, las secciones de cómics en las bibliotecas suelen ser más bien pequeñas. También es normal encontrar cómics con una finalidad cultural clara: sobre acontecimientos históricos, relacionados con temas locales o adaptaciones de obras literarias, en los dos primeros casos suele ser habitual que sean ediciones patrocinadas o subvencionadas por organismos públicos como diputaciones o ayuntamientos.

Evidentemente a una biblioteca no le es posible abarcar toda la producción que actualmente genera el mercado español (que tampoco es muy numerosa, pues el sector arrastra una crisis que ya dura demasiados años), pero si la comparásemos con secciones como la dedicada a la novela, veríamos que su porcentaje es bastante inferior. Además, otros problemas, a los cuales intentaremos dar una posible solución desde esta sección es la localización tanto física (dentro de la organización de la propia biblioteca) como lógica (estableciendo puntos de acceso válidos desde los catálogos en línea disponibles desde los opacs).

Por otra parte, tampoco es un material de fácil acceso para la biblioteca puesto que la mayoría de colecciones o títulos que se publican sólo son accesibles a través de librerías especializadas o bien de empresas que se dedican a su  distribución de forma específica. Sin embargo, ésto no debiera de ser un inconveniente para que la biblioteca se preocupara de ampliar la sección dedicada a los cómics, puesto que es un tipo de material que sin duda acerca a los niños a su  primera lectura, proporcionándoles una costumbre que puede crear en él un uso frecuente de la biblioteca para otras cuestiones.

Catalogación de la colección

En principio no existen unas reglas específicas para la catalogación de cómics, aunque sean evidentes las diferencias con el resto de materiales que nos podemos encontrar en una biblioteca. De cualquier forma es posible englobarlos en otros tipos documentales que Absys presenta por defecto como Monografías, series y analíticas, principalmente, veamos a continuación el por qué de esta elección.

Tipos documentales.

Aunque para un buen aficionado al cómic pueden existir decenas de formatos en los cuales puede comprarlos, (haz clic aquí para consultar un tesauro especializado en cómics realizado por alumnos durante un curso de doctorado de la Universidad Carlos III y después busca la entrada "Publicaciones") básicamente podemos reducirlos a 3 tipos, hablando siempre desde un punto de vista bibliotecario de catalogación de documentos. Evidentemente, más adelante, cuando se dan de alta los ejemplares, ya podremos crear los tipos que se consideren convenientes. De esta forma, tenemos:

Página oficial de Mortadelo y Filemón

La importancia de una buena catalogación.

El primer punto que vamos a tratar a la hora de controlar nuestra colección es su localización lógica dentro de los fondos de la biblioteca. Con posterioridad veremos su gestión física, es decir, su ordenación y recopilación desde el punto de vista de la organización por signatura. Antes de entrar a comentar algunos puntos relacionados con una posible sugerencia en cuanto a la catalogación de este tipo de materiales en una biblioteca (sea cual sea la naturaleza de ésta), es necesario comentar ciertas cuestiones que nos parecen importantes y que son vitales para conocer los requisitos básicos para que estos documentos se encuentren lo más identificados posible dentro de nuestros fondos. Aunque existen numerosos recursos y bases de datos especializadas en la gestión de cómics (muchas de ellas disponibles gratuitamente en la Red) pensamos que su control bibliográfico debe de regirse por las mismas reglas que lo hacen el resto de materiales dentro de nuestro fondo. Con esto queremos decir que el Ibermarc es un formato completamente útil, aunque es necesaria una reflexión en cuanto a una serie de puntos a tener en cuenta y que se pueden considerar como muy importantes.

Diferentes ediciones, ¿diferentes obras?

A la hora de editar cómics en este país ocurre, en muchas ocasiones, lo que sucedió hace años con la censura en el cine: dependiendo cuándo se estrena, su contenido puede variar. Aplicando esta afirmación al mundo de la edición de los cómics la situación aún es peor. No hay nada peor para un autor que una obra que el ha concebido como un todo coherente, le sea modificada por manos que, en la mayoría de las ocasiones, no conoce el medio. Si pensamos en una novela, por muchas reediciones o reimpresiones que tenga, su contenido se verá inalterable. Se pueden añadir una serie de materiales (prólogos, estudios, análisis y críticas) que en pocos casos afectan al propio contenido que el autor original ideó. Puede incluso variar el formato de impresión, pero en definitiva lo que nos cuenta es lo mismo.

¿Pero que ocurre con los cómics? A lo largo de los años se han venido produciendo diversas reimpresiones o reediciones de obras ya publicadas y dependiendo de cuándo lo han sido, los materiales son tan cambiantes que en ocasiones podríamos hablar de obras completamente diferentes cuando supuestamente son las mismas: formatos cambiantes, en color o en blanco y negro (¿qué pensamos de aquella moda -afortunadamente pasajera- de colorear películas en blanco y negro?, lo mismo debemos de aplicar para cómics concebidos en color y que después se han publicado en blanco y negro o viceversa, es la misma aberración). Puede llegarse en ocasiones hasta cambiar la maquetación u orden de las narración e incluso a variar el contenido de las propias viñetas!!. No digamos nada de la traducción, pues hay cómics de Batman en donde al protagonista se le llama Bruno Díaz (cuando en el original es Bruce Wayne)1.

Ante semejante caos, es lógico que con diferentes ediciones de una misma obra, el aficionado opte o intente adquirir aquella que mejor se adapta a las condiciones originales en las cuales se generó, de esta forma no sería lo mismo una obra editada en 1976 que en 2001 y no sólo por los estudios y críticas que pueda llevar o no (algo muy habitual en los últimos años), sino también por el contenido y la forma de presentación. El control de este caos, su organización y gestión de cara a ofrecerlo a sus usuarios, es también tarea del bibliotecario.

El concepto de colección

No nos referimos a la idea de colección desde el punto de vista editorial. Si ponemos como símil la literatura "convencional" como pueden ser las novelas, existen colecciones editoriales que generarían campos T440 o T490 y en su caso, un campo T830 (recordemos que este campo tiene control de de autoridad en Absys). En el caso de los cómics el concepto de colección también se da aunque existen notables diferencias.

Ante esta situación, quizás resultaría más cómodo para el propio usuario que la colección se constituyera en un campo con control de autoridad, es decir, un T830. Las razones son evidentes: si nuestra base de datos de autoridades se encuentra lo suficientemente controlada no supondría un problema de más y, por otra parte, agilizaríamos la recuperación de información por parte del usuario que busca información de su colección favorita. El uso del campo T830, unido al del T490 (donde se indicaría específicamente la numeración) conllevaría no sólo a la identificación inequívoca del documento en cuestión, sino que también permitiría enlazar todos aquellos que pertenecen a una misma colección mediante el lazo virtual que se crea con las autoridades.

Aunque técnicamente es factible buscar dentro de los campos de colección (con la etiqueta .SERI. o bien incorporando un campo específico en las pantallas de consulta de los opacs) es evidente que resulta mucho más sencillo encontrar  todo lo perteneciente a una colección haciendo clic en el campo correspondiente. Aquí mostramos una catalogación normal, en donde la información de la colección se incorpora exclusivamente a un campo T440.

Catalogación de un cómic

De esta forma, si localizamos este registro y después queremos recuperar el resto de los cómics de esta colección dentro de nuestros propios fondos, deberemos de cerrar esta visualización y realizar una nueva consulta como: blueberry.seri., por ejemplo. Sin embargo, si decidimos catalogarlo teniendo en cuenta que "Un aventura del teniente Blueberry" puede generar una autoridad válida para toda la colección (actualmente son más de 40 los volúmenes que la componen) obtendríamos como resultado una visualización como la que mostramos a continuación. En ella, haciendo clic sobre el nuevo campo de autoridad de serie (T830) recuperaríamos todo lo relacionado con ella de forma automática. Como consecuencia secundaria obtendríamos una normalización en la entrada de la información de las colecciones, pues es frecuente que a lo largo del tiempo su denominación cambie.

Catalogación de un cómic

Resultado de búsqueda

En la próxima entrega de "Cómics y bibliotecas" veremos como una correcta catalogación de la obra puede evitar algo como lo sucedido durante los meses de abril-mayo de 2002: la mayor editorial de cómics en España tuvo que difundir diversos comunicados en múltiples medios para aclarar un malentendido provocado por varios aficionados creyendo que el cómic "Palestina" estaba incompleto debido a un fallo en la edición.

Notas

1. Gracias a Ivan Monzón, Xavi Marturet y al resto de participantes en la lista de distribución especializada en cómics ML Cómics por la información.

Resource Description Framework (RDF)

Otros temas

Jesús Castillo Vidal - jcastillo@baratz.es

@bsysnet.com 2001-2005 | baratz - Servicios de Teledocumentación