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Bibliotecas de prisiones

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Bibliotecas de prisiones

Leer es encontrarse con otra forma de vivir y sentir, porque, como diría Jean G. (1978): "Con la lectura comienza otra vida".

Las bibliotecas de los centros penitenciarios son consideradas bibliotecas especiales. Esta clasificación no es sólo por el colectivo social al que están dirigidas sino también por su status, orientación y los organismos de los que dependen.

Las dificultades que existen a la hora de organizar una biblioteca en un centro penitenciario son muchos y de diversa índole.

Espacio

A pesar de que el Real Decreto 1201/81 de 08 de mayo, Reglamento Penitenciario en el que se indica que los establecimientos penitenciarios tienen que contar con, entre otros servicios, bibliotecas no es fácil la organización de las mismas.

En muchos casos la sala que se habilita como biblioteca no es un espacio adaptado sino que se usa cualquier sala o aula.

Otras veces no es posible poner una biblioteca “central” pues la organización modular de la prisión no facilita la movilidad de los usuarios entre los distintos módulos.

Personal

En la gran mayoría de los casos la biblioteca está dirigida por uno de los profesores del centro, que no tiene porqué contar con los conocimientos necesarios para su organización.

En cualquier caso los conocimientos de biblioteconomía y documentación, por sí mismos, tampoco son suficientes para trabajar en este tipo de centros. La figura del bibliotecario tiene que cubrir toda la demanda de sus posibles lectores.

Esta demanda es mucho más amplia que en una biblioteca normal. No es simplemente la necesidad de acceder a documentos para lectura, sino que también se le pide asesoría legal, apoyo al aprendizaje y, lo más importante, es imprescindible que tenga ciertas cualidades humanas.

Según Vibeke Lehmann “los nuevos bibliotecarios de prisiones tienen mayores posibilidades de éxito si poseen una educación adicional o experiencia laboral en otras áreas como psicología, criminología, enseñanza, trabajo social o asesoría laboral”.

Además de todo esto, el bibliotecario necesitará una gran dosis de paciencia, imparcialidad, tolerancia, estabilidad emocional y, cómo dice Lehmann, “sentido del humor”.

El éxito del bibliotecario depende más de todos estos factores que del desarrollo de las funciones propias de su profesión.

En muchos de estos centros el trabajo en la biblioteca se cubre mediante voluntarios. Actualmente el Ministerio del Interior Español, junto con varias ONGs, está desarrollando en 21 centros penitenciarios españoles proyectos para el fomento de la lectura.

Estas ONGs (Cruz Roja Española, Pastoral Penitenciaria y Capellanía Católica) se llevan a cabo con voluntarios que prestan su tiempo y su trabajo para motivar y proveer de los medios necesarios para la iniciación a la lectura.

Fondos

Al igual que en cualquier otra biblioteca los fondos de una biblioteca de prisiones tienen que estar adaptados a las necesidades de sus usuarios.

Ya hemos visto que las necesidades de una biblioteca de este tipo son, si cabe, más amplias que las de una biblioteca pública al uso.

Por un lado tiene que cubrir las necesidades de ocio de los reclusos. Por otro tiene que tener textos legales, muy demandados en la mayoría de las prisiones. No hay que olvidar tampoco que hay que cubrir las necesidades educativas de las personas que siguen cursos a distancia (carreras universitarias en muchos casos).

Además hay que tener en cuenta que la adquisición de los fondos para esta biblioteca estarán bajo la censura de las autoridades de la prisión.

Todo ello se complica más aún si hablamos de la escasez de presupuestos asignados a estas bibliotecas.&

En este sentido podemos decir que la Dirección General de Cooperación Cultural del Ministerio de Cultura tuvo hace unos años un proyecto para el fomento de bibliotecas de hospitales y prisiones. Entre otras cosas se procedió al envío de lotes de fondos catalogados y ya registrados a diferentes centros penitenciarios.

Actualmente no hay ningún proyecto en el Ministerio de Cultura que contemple estas bibliotecas.

Acceso

El acceso a la biblioteca está en muchos casos ligada con la asistencia a clases. Los reclusos que no asisten a clase (o a algunos talleres ocupacionales) no salen de los módulos y, por lo tanto, no llegan a la biblioteca. Ocurre lo mismo en el caso de los presos peligrosos.

En algunos casos no hay acceso directo a la biblioteca pero existe un servicio de reparto de documentos por las celdas. Este servicio facilitará al acceso de los documentos en función de si las peticiones de préstamo se realizan usando o no un catálogo.

Hemos querido hacer aquí una pequeña introducción a las dificultades con las que se puede encontrar cualquier profesional a la hora de crear una biblioteca en un centro penitenciario y diseñar sus servicios. Estas dificultades se suman, así pues, a los problemas normales existentes en una biblioteca "al uso".

Referencias:

Resource Description Framework (RDF)

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