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Cómics y bibliotecas

El Cedoci. Centro de estudios y de documentación sobre la imagen en la Biblioteca Municipal de Marsella

Reproducimos en esta edición un texto publicado en la revista especializada Neuróptica: estudios sobre el cómic en su número 2, correspondiente al año 1984. Aún después de haber pasado más de 20 años desde que se escribiera, las ideas y propuestas presentadas por su autor, ya fallecido, siguen estando completamente vigentes. Es necesario que en España se creen las condiciones necesarias para la creación de un centro con las características que Faur (en su día conservador de la Biblioteca Municipal de Marsella) nos muestra en su texto.
Sirva esta edición de Comics y bibliotecas como homenaje a este bibliotecario que ya hace dos décadas adelantó lo que había que hacer, y como toque de atención para que en este país por fin se cuente con un centro que permita el estudio serio y riguroso de un medio tan bonito como apasionante.

Artículo publicado anteriormente en: Neuróptica: estudios sobre el cómic, 1984, n. 2, pp. 134-140.

Creado en octubre de 1979 como sección autónoma al margen de los servicios ya existentes en la Biblioteca Municipal clasificada de Marsella, dirigida por Michel Gernat, conservador jefe, el Centro de Estudios y de Documentación sobre la Imagen (Cedoci) se propone responder a las numerosas necesidades documentales que, en el plano regional, emanan de manifestaciones de valor internacional como los Encuentros fotográficos de Artes o el Coloquio Educación y Cómic de la Roque d'Anthéron y que, en el plano nacional, no habían sido hasta el momento completamente satisfechas.

Dos primeras secciones del Cedoci empiezan actualmente a tomar forma y proporcionar los servicios que de ellas puedan esperarse: la primera consagrada a la literatura gráfica o cómic es la más antifua y la mejor estructurada (sobre ella insistiremos particularmente); la segunda, consagrada a la fotografía, es más reciente y debe insertarse en una red documental ya existente en el plano regional y nacional para poder así adquirir su personalidad propia.

Las particularidades del Cedoci, en lo que concierne a su sección de literatura gráfica, son numerosas sobre todo por el hecho de tratarse del primer organismo de este tipo en Francia e incluso en Europa, dejando aparte algunas experiencias llevadas a cabo en Italia, España o Holanda. Como tal debe hacer frente a un cierto número de problemas específicos que debemos abordar para llevar a buen término una doble tarea de conservación y de documentación que, en algunos casos, resulta contradictoria.

Una de las tareas esenciales del Cedoci ha sido -y naturalmente continúa siéndolo- la reconstrucción de fondos completos de publicaciones periódicas posteriores a 1945 (en una primera fase) y luego anteriores a la segunda guerra mundial.

Se sabe el descrédito mantenido durante largo tiempo en torno a la prensa para los jóvenes y sobre todo naturalmente en torno a los tebeos de los que resulta difícil, incluso a veces imposible, poder consultar colecciones completas en cuanto las apariciones remontan a más de quince o veinte años. De la misma manera los suplementos dominicales ilustrados y los grandes diarios como La Dépêche o Le Provençal, a pesar de tener depósito legal, han sido conservados en raras ocasiones en las bibliotecas públicas. Ahora bien, las orientaciones de la investigación sontales que nuevas necesidades aparecen en el campo de la sociología, de la historia de las mentalidades, de la historia contemporánea que necesitan la existencia de corpus coherentes.

Una de las tareas esenciales del Cedoci ha sido -y naturalmente continúa siéndolo- la reconstrucción de fondos completos de publicaciones periódicas posteriores a 1945 (en una primera fase) y luego anteriores a la segunda guerra mundial. Pero dos obstáculos principales hacen esta reconstitución difícil: la relativa escasez de los documentos y, de entrada, su elevado coste. Dirigiéndonos a los libreros especializados en el tebeo de ocasión o a coleccionistas privados deseoso de deshacerse de toda o parte de su colección, conseguimos paulatinamente reconstruir series homogéneas, e incluso completas, re revistas como Spirou, Tintin, Vaillant en lo que concierne a las más recientes y, Robinson, Hop-là, Le Teméraire, Mikey, Coeurs Vaillants o L'Intrepide en cuanto a las más antiguas.

Teniendo en cuenta el reciente interés por los cómics y, en general, por la colección considerada como valor-refugio, resulta que el coste de este material es relativemente, incluso excesivamente, elevado. No es extraño que un solo fascículo alcanza [sic] un valor de 150 o 200 francos, lo que da una idea del presupuesto necesario [para] un año completo de una publicación semanal y a fortiori [sic] de la colección completa... Sin embargo, en cuanto el Cedoci haya alcanzado una cierta notoriedad, es probable que afluyan donaciones de coleccionistas privados por conservar la unidad que pacientemente han sabido dar a su colección y por precaverse igualmente contra el robo especializado que empieza -varios casos se han producido ya- a afectarles.

Al contrario de la publicación periódica "antigua" (en esta materia el fondo se remonta a finales del siglo XIX y llega hasta los asños sesenta), los "fanzines", pequeñas publicaciones de aficionados de efímera duración, plantean problemas de colecta igualmente espinosos. Su tirada (a menudo inferior al millar de ejemplares), su corta duración de publicación, la ausencia de depósito legal, incluso sus módicos recursos que les hacen no ser tenidos en cuenta por los coleccionistas constituyen una serie de características que los hacen prácticamente inencontrables incluso cuando son recientes. Sin embargo su valor no es despreciable, tanto por su contenido a menudo original, como por las informaciones que contienen o las planchas que publican. Frecuentemente estas planchas provienen de jóvenes dibujantes que no proseguirán por el camino del cómic. En algunos casos, por el contrario, prefiguran la obra de un profesional destinado a una cierta notoriedad: así por ejemplo Absolutely live un pequeño trimestral que tuvo únicamente dos números en 1975 y que estaba enteramente realizado por Sege Clerc uno de los puntales actuales de las ediciones "Humanoïdes associés", traducido hasta en Estados Unidos... Otros fanzines por el contrario se singularizan por la calidad de sus estudios sobre el cómic, como Giff-Wiff, fundada por Francis Lacassin y Alain Resnais u otras más recientes como Phénix o Bédésup que son a veces el origen de trabajos universitarios sobre el cómic.

No habría que olvidar tampoco, dentro del campo de adquisiciones del Cedoci, los álbumes propiamente dichos, las obras críticas sobre el cómic o las tesis que le son consagradas, los artículos aparecidos en prensa de información general, los catálogos y carteles de exposiciones, las postales, las series de diapositivas y los portafolios que constituyen un suplemento nada despreciable en la producción de los diversos autores, incluso cuando estos trabajos hayan aparecido en primer lugar en publicaciones periódicas. Por el contrario han sido excluidas de los proyectos de adquisición las planchas propiamente dichas -aunque el Cedoci posee algunas a título meramente informativo- que conciernen mas bien a la museología contemporánea, como las adquisiciones de los museos de Angulema o de Grenoble lo atestiguan. SIn embargo los carteles y documentos impresos pueden ser fácilmente añadidos al fondo documental .

La conservación de todos estos documentos obedece a las normas tradicionales de las bibliotecas tanto en lo que concierne al archivado en carpetas de los folletos como la encuadernación o incluso la restauración de las publicaciones periódicas. Por razones de comodidad, de espacio y de protección ha sido adoptada una clasificación por formatos, utilizando diversos tipos de mobiliario. Pero además, al tratarse de un papel de calidad a menudo mediocre, ha resultado necesario instalar en el local atribuido al Cedoci (aproximadamente 110 m2) un aparato humidificador destinado a paliar la excesiva sequedad que, al principio, comprometía la conservación de los documentos. De hecho los mayores riesgos que corren los documentos, siguen siendo, naturalmente, los inherentes a su comunicación.

Adquisición y conservación no son sin embargo las únicas preocupaciones del Cedoci. El material recogido, por muy rico que fuese, no tendría razón de ser sin una explotación racional del documento, y esta labor documentaria se revela con el uso tan importante y tan astringente como lo es el de las adquisiciones propiamente dichas. Para este quehacer, la catalogación ha sido desarrollada según las normas tradicionales en todos los documentos poseídos. Con ciertas singularidades propias al propio fondo. De este modo, se ha considerado indispensable para los álbumes sacar provecho de los diferentes colaboradores: guionista y dibujante por supuesto, pero asimismo, si procede, rotulista, colorista, "gagman", traductor, prologuista, etc. Igualmente, y para los álbumes, se ha considerado más exacto mencional el número de planchas (en blanco y negro o en color) que la paginación editorial.

Por otra parte, cierto número de revistas de estudios han sido objeto de un examen detallado, artículo por artículo, con el nombre del autor, y con los datos necesarios

Por otra parte, cierto número de revistas de estudios han sido objeto de un examen detallado, artículo por artículo, con el nombre del autor, y con los datos necesarios: es el caso de ciertas revistas como Phénix, Giff Wiff, Bédésup, ya mencionadas, así como Hop, Le Collectionneur de bandes dessinées, Il Fumetto, etc. y este examen se extenderá a continuación a la totalidad de revistas de estudio sobre el cómic. Trabajo ímprobo, cierto, pero que justifica la propia existencia del Centro de documentación y que permite obtener instantáneamente bibliografías substanciosas tanto sobre el cualquier autor como sobre cualquier otro tema tratado en cómic. No obstante es cierto también que este trabajo será necesariamente de gran duración y que será preciso un personal especializado, y que el Cedoci carece por el momento, teniendo en cuenta tanto dificultades propias de cualquier literatura popular, como la multiplicación de seudónimos por ejemplo, o la ausencia de catálogos en la materia.

Sea como fuere, el Cedoci dispone actualmente de un catálogo de fichas que cuenta con unas 12.000 reseñas y que puede, desde ahora, aportar una información inmediata de calidad, como ha podido verificarse, por ejemplo, el Centro de investigaciones de didáctica del francés de la Universidad de Grenoble y como lo atestiguan igualmente ya numerosos investigadores.

Por otra parte, el Cedoci se esfuerza por reparar ciertas lagunas en cuanto a lo histórico de las casi 390 publicaciones periódicas que posee, suscitando vocaciones bibliográficas entre los investigadores, ya que la universidad tiene demasiada tendencia a privilegiar los temas generales de estudio sobre el cómic, en detrimento de su materia bibliográfica propiamente dicha. De este modo reseñas muy completas han podido ser publicadas recientemente en difusiones periódicas francesas: Garth, aparecida en 1949, y el célebre Téméraire aparecido en 1943-1944. Otras nomenclaturas bibliográficas están en curso, principalmente para Robin del Bois, publicación periódica de las ediciones CHOT en Lyon. Tales estudios, que participan en la historia del cómic en Francia, no pueden ser llevados a cabo, indudablemente, más que a partir de colecciones completas de publicaciones periódicas, y es una de las mejores justificaciones del Cedoci.

Queda por abordar el problema de la comunicación de los documentos. Es requisito indispensable en la materia cierta dosis de prudencia, teniendo en cuenta el creciente interés del público por el cómic. Tratándose de colecciones agotadas, raras, a veces costosas, y a menudo frágiles, era imposible admitir el principio de una consulta directa a los lectores sobre las secciones. Igualmente, la consulta de los documentos está estrictamente limitada a los investigadores realmente motivados. Al contrario, el acceso a los documentos por medio del préstamo interbibliotecario está relativamente liberalizado debido a las grarantias ofrecidas por este medio de préstamo: envíos certificados, calificación profesional de los manipuladores, aunque ciertas devoluciones en embalajes ligros revelan que la negligencia hace "sufrir" considerablemente a los documentos de gran formato.

Este modo de comunicación ha permitido, durante la temporada 1980-1981, alrededor de 130 préstamos a un gran número de bibliotecas en el exterior, principalmente municipales (Bourges, Avignon, Riom, Bayonne) o universitarias (Sorbonne) y la finalización o el comienzo de numerosas tesis universitarias sobre temas tan variados como la utilización del cómic en la educación física y deportiva, la imagen de la persona de edad avanzada en el cómic o las relaciones entre lecturas escolares y libros para niños. La mayor parte de las bibliotecas que han recurrido a al Cedoci han sido solicitadas en este sentido por los propios usuarios o bien lo han hecho directamente, sensibilizadas por el envío de un cartel dibujado especialmente para el Cedoci por el redactor jefe de la revista Tintin, Christian Goux. Numerosas peticiones -y de todo tipo además- emanan regularmente también en lo sucesivo de particulares, de documentalistas de instituto, de libreros deseosos de una precisión para servir a sus clientes, de coleccionistas, por fin, que proponen sus oportunidades de segunda mano. Desde hace poco, estas peticiones provienen incluso desde el extranjero, prueba de que la audiencia del Cedoci se extiene ahora más allá de las fronteras.

Hay que añadir que el Cedoci sirve también de campo de experiencia para los documentalistas-cursillistas que, al final de su formación, deben adquirir una corta experiencia en el medio profesional. Hasta ahora dos estudiantes han sido acogidas en cursos de seis semanas, una procedente del Instituto universitario de tecnología de Dijon, la otra del Instituto universitario de tecnología de Tolouse, que han benediciado a cada una en el servicio de su propia práctica documental.

Por otra parte, el Cedoci participa, a través de la persona del conservador encargado de su dirección, en múltiples empresas que se refieren al estudio del cómic, y particularmente al Grupo de Aix-en-Provence de investigación sobre la imagen (GARI), dirigido por Jean Arrouye en la Universidad de Provence, director del Departamento de Artes plásticas, que ha podido llevar a cabo una investigación pluridisciplanaria sobre el mundo del dibujante Tardi, investigación que será el objetp de una próxima publicación. Pero se han mantenido igualmente relaciones con grupos análogos, principalmente en la Universidad de Paul-Valéry de Montpellier o en la Universidad de Grenoble. Por otra parte, el Cedoci ha participado en un coloquio de bibliotecarios flamencos sobre el cómic en Turnhout (Bélgica) en 1979 y ha propuesto una selección de 155 álbumes para una biblioteca básica en Livres de France de enero de 1981.

Por último el Cedoci, por la naturaleza de sus fondos, participa actualmente en la animación general de la Biblioteca Municipal de Marsella. Ha realizado en 1980 una exposición original sobre el tema: "Marsella y el cómic", que ha puesto de relieve la imagen tradicional de la ciudad a través del cómic francófono, enriquecida con una entrevista inédita con Paul Winkler, director gerente de Opera Munid, antiguo director del Journal de Mickey en Marsella y bajo la Ocupación. Esta exposición ha sido objeto de un catálogo disponible para quien lo solicite. Asimismo se han propuesto al público general actividades sobre plantas de interior a través de la serie flamenca de los "Marjolein" publicada en el diario De Staandaard; y más recientemente en torno a la obra pictórica de Jean Arche, creador de "Arabelle la sirena" para France Soir; así como un panorama de carteles originales de películas peplum prestadas por el coleccionista belga Michael ELoy.

Pero el Cedoci, prestando selecciones de antiguos cómics por pedido (revistas y álbumes), ha participado igualmente durante la temporada 1980-81 en múltiples manifestaciones o exposiciones organizadas en Francia por diversas bibliotecas municipales en Bezons, Angoulema, Villeneuve-Saint-Georges, Seynod, o Bizon... Otro modo de aprovechar sus fondos y de dar a conocer su existencia.

Queda confirmada la originalidad del Cedoci y el papel creciente que tiene que jugar no sólo a nivel de la investigación en literatura gráfica, sino también a nivel de manifestaciones consagradas a este género popular en todo el hexágono.

Hoy, cuando el fondo sigue constituyéndose, dos desventajas podrían frenar el funcionamiento del Centro, aunque estos obstáculos pudieran ser eliminados en los próximos meses. Por unaparte como servicio de un extenso establecimiento que debe hacer frente a múltiples prioridades, sobre todo en materia de lectura pública urbana, no puede aspirar a todo el presupuesto que le sería indispensable teniendo en cuenta el elevado coste de los documentos que tiene que adquirir, siendo además este presupuesto de origen exclusivamente municipal. Pero sobre todo, las urgentes necesidades en plantilla que aquejan al conjunto del establecimiento no permiten esperar una atribución de plantilla propia al Cedoci que, hasta ahora, funciona con un empleado y un conservador encargado además de otras actividades en el seno de la Biblioteca. Teniendo en cuenta la importancia de los trabajos de adquisición, de catalogación, de depuración y de puesta en relieve del fondo documental, esta desventaja se mantiene capital para el desarrollo armonioso y rápido de una experiencia que, en nuestra opinión, es todavía única en Francia.

Jean-Claude Faur

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