Vicente Funes Hernández, Técnico responsable de la Biblioteca Regional de Murcia, responsable de la Comicteca, pioneros entre otras cosas en la organización de jornadas sobre el cómic desde la propia biblioteca, como Hojeando Cómics que va ya por su 3ª ed. y Cómic corner : encuentros de cómic: debate y diálogo desde Murcia, de reciente realización. Aficionado y crítico de cómics en el periódico universitario "La chuleta".
Disponer de una colección más o menos completa de cómics en una biblioteca pública, es algo que depende principalmente del presupuesto y como en toda tarea bibliotecaria, de la implicación por parte de los responsables. Pero tan importante es contar con un fondo lo suficientemente representativo, como idear tácticas para promocionar esa colección. Quizá la particularidad más destacable del cómic dentro de una biblioteca pública sea lo indefinido de su público potencial: ¿se limitará a los jóvenes y a los aficionados más impenitentes?, o por el contrario, ¿conseguiremos que el cómic venza las ideas preconcebidas que lo encorsetan, y su público sea tan heterogéneo como el que acude a retirar libros, discos o películas?. Después de casi cuatro años de andadura desde su inauguración, el 5 de mayo de 2003, y de dos años al frente de la Comicteca de la Biblioteca Regional de Murcia; ya se acumula la suficiente experiencia como para intentar responder a la segunda pregunta que formulaba, compartiendo para ello nuestras experiencias y proyectos.
Tras haber consolidado una colección que se aproxima a los 7.400 volúmenes, hemos ensayado con éxito nuevas fórmulas para su disposición y ordenación (recogidas en la comunicación que junto con mi compañera Toñi Hermosilla Moreno, presentamos en el III Congreso de bibliotecas públicas), y hemos practicado diversas actividades de promoción del cómic. De entre ellas, destacamos exposiciones y sobre todo el ciclo "Hojeando cómics", que se ha convertido en un lugar de encuentro para autores, personas implicadas en el mundo del cómic, y aficionados en general. Nombres como Carlos Pacheco, Tha, Carlos Sampayo, Mariel Soria, Carlos Giménez, Max, Horacio Altuna, Purita Campos y demás autores de reconocido prestigio, han acudido hasta el momento a la cita, que se perpetúa a lo largo de 2007. Por otra parte, el pasado mes de marzo, celebramos por primera vez el denominado "Cómic Corner", un encuentro más ambicioso en torno al cómic que ha permitido acercar las experiencias de artistas internacionales y locales al gran público en una semana intensa, que ha sido un éxito que esperamos poder perpetuar en próximas ediciones.
Paralelamente a este tipo de actividades, nos hemos propuesto aprovechar al máximo la oportunidad única que puede suponer para las bibliotecas públicas, la potenciación de los cómics como fondos significados dentro de sus colecciones y servicios.
Así como los libros, los materiales sonoros y audiovisuales, o los equipos informáticos, salvo nuevos planteamientos realmente novedosos, parece que ya han alcanzado su máximo poder de atracción para nuestro público, en el caso del cómic, prácticamente, casi todo queda por hacer.
Partimos de la base de que el cómic tiene unos aficionados muy fieles, pero no sólo se trata de satisfacer a ese público ya iniciado, sino que nuestro propósito es precisamente superar ese carácter que a veces tiene de mundo aparte, permanentemente asociado a la consideración de género menor, propio de frikis, o exclusivamente infantil o juvenil.
El clima es favorecedor, y las bibliotecas públicas tienen una oportunidad única para convertirse en agentes activos en esta reivindicación del cómic como creación de primer orden, y no por razones meramente altruistas, sino porque conviene a los propios intereses de nuestra profesión. Pese a los enormes avances dados, y a nuestra modernización, la imagen que gusta seguir cultivando en el imaginario colectivo respecto de la figura del bibliotecario sigue deslizándose, como las gafas en la punta de la nariz que se nos presuponen a todos, hacia el tópico más rancio. Igualmente otros clichés pesan también sobre el cómic, y apostar por combatirlos sólo puede beneficiarnos.
La captación de los adolescentes para la lectura, es quizás el mayor reto que puede plantearse una biblioteca. El acceso a Internet, las grabaciones sonoras, las películas, han servido hasta ahora como seductores señuelos para los jóvenes. Pero ello no implica que por acudir a la biblioteca, les vaya a interesar la lectura. La competencia es dura, cada vez más hogares tienen acceso a la red, y las descargas de música y películas hacen que ya ni siquiera les merezca mucho la pena esforzarse por retirar en préstamo los fondos sonoros o audiovisuales.
En cambio el cómic, cruce bastardo entre imagen y letra, no parece tener competencia directa. Su ventaja es su indefinición entre el lenguaje visual y el escrito. Posee suficientes atractivos para atraer a ese difícil sector adolescente y juvenil, y sirve para abrir una brecha en la imagen académica que los jóvenes pueden tener de la biblioteca, por la que se filtre la cultura urbana en nuestra oferta, y la haga decididamente atractiva para ellos. Después vendrá el resto, quizás el paso del cómic al libro, pero eso es algo que nunca debe ser un objetivo en sí. Entre otras cosas porque supone minusvalorar al cómic, y considerarlo como simple herramienta, abundando así en los prejuicios que queríamos combatir.
Otro segmento de población que se encuentra en proceso de crecimiento como usuarios de nuestras bibliotecas, es la población inmigrante. En este caso si que puede aceptarse esa instrumentalización del cómic que antes hablaba de evitar, pero aquí con un fin práctico de primera necesidad como es el aprendizaje de un idioma. El lenguaje del cómic ya está presente en sus niveles más básicos en cualquier manual para aprender idiomas, por lo que los cómics pueden resultar un útil complemento en la instrucción de esta población. Y viceversa, en nuestra Comicteca estamos creando una sección de ediciones originales de cómics extranjeros que sirva de apoyo a los estudiantes de otras lenguas.
En el divertido e interesante artículo de Carmen Fenoll y Ciro Llueca: "50 ideas para sorprender desde la biblioteca pública" (disponible en la página web: http://www.ub.es/bid/17fenol2.htm), entre todas las estupendas ideas que se proponen, la número 14 sugiere ceder una pared para que los grafiteros se puedan expresar. El riesgo de que nuestra biblioteca pueda terminar pareciendo un edificio del Bronx puede existir, pero exagerando un poco, es siempre preferible una biblioteca "sucia" pero viva, que impoluta pero muerta.
En este sentido, una de las tácticas que pretendemos poner en marcha desde la Comicteca de Murcia, es convertirnos en un centro de referencia dentro de nuestra comunidad para los aficionados al cómic. Aparte de fomentar la cantera de nuevos autores, organizando diversos talleres para aprender a dibujar y hacer guiones; entre nuestros proyectos, se cuenta la idea de crear un equipo de redacción que elabore artículos y seleccione obras de creadores no consagrados, o simples aficionados, para su publicación en el denominado provisionalmente, "BRMU Fanzine". Una publicación financiada por la biblioteca, que sirva de reclamo para tantos jóvenes como acuden a nuestras instalaciones, limitándose a utilizar nuestros espacios como simples salas de estudio. Pero también y sobre todo, para aglutinar a toda esa afición que existe en nuestra comunidad, y que actualmente se concentra en torno a la librería especializada más importante de la ciudad (Historietas), sin tener un centro propio que se convierta en un referente para todo el mundillo comiquero.
A este respecto, un tímido avance de nuestros proyectos se inició en nuestra publicación trimestral ActualBiblioteca, en la que incluimos una sección con un título suficientemente explícito: "Los tebeos no son cosa de niños". En ella, a través del humor y la ironía, pretendo avivar la curiosidad de un público adulto, combatiendo tópicos y tanta idea preconcebida.
Recientemente hemos dado un paso más con una edición especial de la revista, dedicada íntegramente al cómic. Para ello hemos contado con la colaboración de dos creadores que buscan abrirse camino en este mundo, y que ilustran la portada y la sección de Creadores de aquí. Confiamos en que este sea el germen de la puesta en marcha de ese deseado "BRMU Fanzine" del que antes hablaba.
Otra experiencia que ha dado buenos resultados, ha sido crear centros de interés con cómics sobre temáticas de actualidad. Existen suficientes obras de gran calidad que nos pueden servir para crear estos centros de interés, y que ayudarán a combatir la ignorancia que el público adulto suele tener sobre las temáticas de los cómics, erradicando su asociación exclusiva al mundo infantil o juvenil, al género erótico o a la violencia.
Un centro de interés sobre conflictos armados, con obras de Joe Sacco, Joel Andreas, Emmanuell Guibert, Bernard Yslaire o Aleksandar Zograf, o sobre temática social con títulos como Stuck Rubber Baby, La mala gente, Quiéreme bien: una historia de maltrato, El caso del velo, Persépolis, La mansión de los Pampín o King, una biografía de Martin Luther King, etc. … Y esto sólo por poner algunos ejemplos, ya que el cómic aborda todas las temáticas, desde todos los puntos de vista, y desde enfoques artísticos de lo más dispar. La más rabiosa actualidad tiene su reflejo en los cómics, tan sólo tenemos que evidenciarlos para que la gente se dé cuenta. Seamos por tanto voceros de sus virtudes.
Estas tácticas o estrategias, servirán tanto para un público en principio ajeno al cómic, como al que ya es aficionado. Curiosamente, la afición al cómic en muchos casos es bastante excluyente en cuanto a gustos, se da como una especialización, y así quien gusta de los cómics de superhéroes no se acerca tanto al europeo, y viceversa; y los fanáticos de manga, no buscan más allá de sus gustos y preferencias. Esta compartimentación en los gustos, será algo también a vencer con las iniciativas de promoción que propongamos en nuestros centros.
Paralelamente a la constitución de la Comicteca orientada a un público adulto, hemos cuidado la renovación de la colección de cómics dirigida a menores. En este caso contamos con una curiosidad y falta de prejuicios por parte del público, que hacen que nos ahorremos el trabajo de disuasión que necesitamos con el resto. Pero también es cierto, que aquí es donde nacerán los lectores de cómics adultos, y que desaprovechamos su receptividad, manteniendo siempre la misma oferta de títulos. Tintín, Mortadelo y Filemón, Asteríx, Iznogud, Lucky Luke, Dragon Ball, Shin Chan o Naruto son nombres que se repiten en las colecciones dirigidas a los menores, considerando muy poco otro tipo de títulos que pueden hacer que sus gustos evolucionen.
Concretamente, hemos comprobado con satisfacción como las obras de Jiro Taniguchi, un autor en principio orientado a un público adulto, han tenido gran aceptación entre los menores. Sus temáticas sobre la familia, las relaciones humanas y la vida cotidiana en general, sirven de apoyo a la educación en valores, que padres y profesores quieren fomentar. Incluso títulos como El caso del velo de Petillón, que aborda el islamismo en nuestras sociedades en tono humorístico, o algún título de la iraní Marjane Satrapi, han venido muy bien para acercarles la realidad inmediata de la inmigración, ayudando a prevenir la xenofobia o el racismo, al comprender mejor la sociedad en la que viven.
Estos cómics y otros más son ejemplos de títulos, que también sirven para sesiones de animación a la lectura, y que juegan con la ventaja del impacto visual. Así por ejemplo en la sala dedicada a los cuentacuentos, periódicamente se cambia la decoración a tono con las actividades que se van a llevar a cabo; pues bien, al hacer actividades apoyándose en cómics, se pueden ampliar viñetas y decorar con ellas el espacio, ayudando a que los niños se imbuyan en el mundo narrativo y figurativo del cómic. En esta actividad el maridaje que la CDU hace entre cómic y literatura de cordel al hacerles compartir el mismo auxiliar en la notación, se hace más evidente que nunca, al hacer la narración con el apoyo de las viñetas ampliadas.
La riqueza de recursos que proporcionan los cómics para ilustrar, nunca mejor dicho, determinadas temáticas es inagotable. La mitología puede tener un gran refuerzo si nos apoyamos en las equivalencias con los superhéroes; la Historia dispone de un amplio abanico de títulos a los que remitirse para hacerla más viva para los jóvenes; un título tan clásico como Asteríx, fue en muchos casos el primer contacto de toda una generación con una visión en torno al mundo clásico, aunque fuera a través de la visión alterada del humor.
El estudio del arte y las formas pictóricas encuentra un filón inagotable, y por poner sólo un ejemplo ahí está la obra de Gradimir Smudja El burdel de las musas, en el aspecto más obvio; pero también es interesante plantear actividades en que se analice el estilo de ilustración de un cómic, intentando dilucidar las influencias pictóricas que ha podido tener su autor según su trazo y dibujo.
En definitiva, títulos, autores, y formas de presentarlos que sirven para formarlos, y también para educar su gusto estético, arriesgando al introducirles creaciones que les hagan sentir que el cómic, al igual que los libros, las películas o la música, pueden crecer a la par que ellos, dando respuesta a las cuestiones que se les van planteando en cada momento; y no queden sólo como un entretenimiento que décadas después acaso coleccionen como un recuerdo varado en la infancia.
Vicente Funes Hernández, Técnico Responsable Comicteca de la Biblioteca Regional de Murcia