José Miguel Alva Marquina, Director del Sistema de Bibliotecas de la Universidad del Valle de Toluca, de México. Investigador del cómic a nivel mundial, y de la historieta mexicana, trabaja en el fomento de la lectura a través del cómic.
Los cómics o historietas son un apoyo importante en la promoción de lectura. Los cómics son historias ilustrada cuya acción sucede en diversas viñetas, donde el texto se encuentra encerrado en un globo, contando con un extensivo repertorio de signos de inigualable valor artístico, único en su aspecto pictórico y juego literario, que enfatiza los rasgos de la sociedad, al realizar crítica social, sátira o exageración de algunos rasgos para lograr mayor impacto. Más que ser una simple secuencia de cuadros contando una historia; más que un argumento humorístico, fantástico, de ficción, aventura o dramático; más que para "matar el tiempo", o sentirse identificado con alguno de sus personajes, son cuentos gráficos que agradan a la sensibilidad y la imaginación del público.
Las viñetas son esencialmente un medio de comunicación, aunque también se ha considerado por algunos como un género o subgénero de la literatura, Orlando Ortiz ha señalado que el cómic es visto como "patito feo" de la literatura, mientras que para otros es el cisne que algún día habrá de transformarse. Existen un sin fin de estudios del siglo XX en el que se descalificaba a este medio, desde clasificarlos como un medio enajenante o bien un instrumento de penetración imperialista por algunos revolucionarios que mecánicamente reaccionaban condenándolo sin más, absoluta y categóricamente. Se discrimina a priori por considerarlo un producto elaborado ex profeso para las masas.
El cómic o historieta, además de su función comercial, ha ocupado un lugar en el desarrollo cultural de las naciones que pocos se atreven a reconocer. Hay muchos procesos que se ven mejor a través de dibujada que a través de cualquier otro medio. Por medio de relatos gráficos se puede: alfabetizar, enseñar, educar, hacer publicidad, apoyar campañas de cualquier tipo. Desarrollar un hilo argumental, y por supuesto, una plática atractiva para los lectores, y de la utilización adecuada de la semiótica para dar un mensaje que trascienda en el lector. Hoy día muchos mercadólogos se siguen apoyando en dicho medio.
El cómic sobre otros medios de comunicación, tiene como ventaja que la presencia de la información es simultánea, su ritmo no se impone por razones de montaje. El lector puede adaptar su ritmo de lectura y de análisis, descodificando sin estar condicionado por la imposición exterior como sucede con el cine o televisión. Otra ventaja es que la mayoría de los medios con apoyo de la imagen suponen un nivel tecnológico que exige la utilización de mediadores complejos para descodificación del mensaje; entre ellos computadoras y reproductores de video.
Roman Gubern habla de la lectura de cómics se basada en "un aprendizaje previo de un código que ha sido aceptado en forma convencional, en el que se incluye el remitirse al globo, para saber qué es lo que dicen y piensan los personajes; en el seguir de la línea de indicatividad en la lectura para hilvanar lógicamente la historia, el comprender el significado de los gestos, el valor de las onomatopeyas, de los signos". Los niveles de lectura en que el lector de cómics participa son los comentados a continuación.
La lectura de la imagen; la conversión de la escritura de los textos en mensaje fonético; la integración global de los mensajes fonético e icónico para obtener la comprensión global del pictograma; y el enlace lógico con el pictograma siguiente mediante una recreación de los procesos en conjunto.
Para una persona la comprensión de un cómic es casi automática y simultánea, gracias a los procesos antes mencionados el lector, en este caso el lector tiene una firme noción del espacio-temporal, lo que sucede en cada pictograma y a lo que sucede en dos o más pictogramas consecutivos, eliminándose gracias al lenguaje elíptico de los cómics, la redundancia y los tiempos muertos. Mentalmente el niño relaciona los dos cuartos. Esto se debe a los elementos del cómic: el balloon o globo, en el cual no sólo se dice un texto se interpreta debido a la composición especial de cada uno de estos, ya que de acuerdo a la forma de cada uno de ellos nos da un entendimiento especial del texto; el encuadre del tiempo espacio; las adjetivaciones, (iluminaciones, angulación); el espacio y los dibujos figurativos o artísticos; la cinética. Eco menciona que las tiras cómicas "tienen dentro de si varios procedimientos de visualización de la metáfora, expresiones recurriendo constantemente a una simbología figurativa elemental, captada inmediatamente por el lector, por ejemplo las gotas de saliva expresan concupiscencia, la lámpara encendida representa una idea repentina", los recursos onomatopéyicos estimulan los sentidos.
Por lo antes mencionado la plástica en los escenarios, personajes, vestuarios y accesorios; el manejo de textos, es mucho más fácil que el estudiante se interne en el contexto histórico-social del que el profesor le está hablando.
Mencionar ahora que el cómic forma parte del ecosistema informativo, quizá no sea nada nuevo, pero si el desarrollar una nueva conciencia sobre la importancia de las historietas es tan importante en dicho ecosistema como el disco, el libro o la palabra, como cualquier otro soporte informativo o expresivo. La función del educador tal vez sea ayudar al lector a que perciba el mundo tal como es, a ayudar a explicarlo y mejorarlo.
El cómic es una gimnasia intelectual de primer orden. Considerar que la complejidad de un mensaje pueda ayudar para saber qué material se le brindará al lector, así entendido no sería mala idea emplear al cómic como herramienta para el inicio para la cultura general, audiovisual y de lectura.
El cómic nunca sustituirá al libro, aunque los libros, sobre todo los de texto, tendrían que aprender mucho de la confección y de los códigos del cómic.
Los antecedentes de las historietas se remontan a los grabados en madera del medioevo español, los cuales fueron difundidos en la Nueva España, por los religiosos en su labor evangelizadora entre los pueblos indígenas. Así encontramos catecismos ilustrados en náhuatl y español. No obstante, gran parte de los autores reconocen que los inicios del cómic propiamente dicho, se ubican en Alemania en 1864, con la edición de la historia Max and Moritz. Desde entonces los dibujos o ilustraciones han permitido al ser humano expresar a sus semejantes, ideas, cualidades, mitos y fantasías.
Desde la primera mitad del siglo XX, el cómic se convirtió en parte de la cultura popular, a su vez en una forma de expresión artística para la cultura "pop". Adquiriendo gran popularidad en países como Estado Unidos, México, Francia y Japón, siendo estos cuatro los principales productores del producto.
En México la producción de tiras cómicas se daría desde finales del siglo XIX pero sería hasta mediados del siglo XX que se volverían parte de la vida y del folklore nacional con el surgimiento de personajes de la autoría de plumas y plumillas prodigiosas como son: La Familia Burrón de Vargas; Pirata Negro y Wama, de Cervantes Bassoco; Memín Pingüin, de Vargas Dulché, Cabrera y Valencia, Los Puer Sabios de Butze. A ellos se agregarían más personajes en los años sesenta y setenta con los que la gente se vería enganchada por este género: Fantomas, de Lara Romero; Bola de Fuego, de Durán; Hermelinda Linda de Cabezas y González Guerrero; El Pantera, de Muñoz, Alva y Maldonado, así cómo una completa línea de novelas rosas creadas por Yolanda Vargas Dulché, y las de corte dramático de Laura Bolaños (Abril), sólo por mencionar algunos.
La industria del cómic en México, sobrevivió fuertes crisis, cómo la del papel en los setenta, pero desgraciadamente, los intereses de unos cuantos fueron mermando al medio, las tramas se volvieron insulsas y los diálogos empezaron a condensar en los cómics nacionales, los textos de los cómics extranjeros, o servicios como son llamados en la industria, gozan de muy buena sintaxis en sus países de origen, por años en México fueron parte del efecto telegrama por editoriales como Novaro o Novedades, que pensando en dosificar al público la cantidad del texto, al suponer que los cómics sólo eran leídos por niños, los adultos terminarían por aburrirse. Esta fue una de las razones por las que parte de la sociedad percibieron al cómic cómo "poco serio", adjudicándole calificativos como "lo chiquito", "lo mal hecho", "panfleto", "pasquín" y alejándose de él al no identificarse con diálogos que los atrajeran y lo que conllevo a que hoy en día, no existen propuestas con tanta trascendencia como en antaño, estamos en la era de los servios o del refrito de historias ya vistas. La historieta mexicana actual refleja el momento de crisis de identidad que vivimos.
¿Está la industria acabada?, sí cómo tal. Hoy los chicos se ven atraídos por otros medios y los adultos, evitan la lectura, en México es muy común juzgar las temáticas de las historietas con criterios moralistas sin darse cuenta de la importancia del medio como herramienta pedagógica, ya que para un niño es mucho más fácil el comprender una secuencia de acciones si éstas van ilustradas y reforzadas con un dialogo. La lista de títulos que han existido y que pueden manejarse es mucho más grande de lo que imaginamos. Los cómics refuerzan mitos y leyendas, necesarias para la sociedad.
El potencial del cómic mexicano está totalmente en manos de la industria editorial. La industria tiene como objetivo crear ganancias para los industriales. La responsabilidad social esta en manos del Estado, y últimamente en algunos sectores de la iniciativa privada, desgraciadamente la historieta mexicana está demasiado estereotipada en lo vulgar como para que las autoridades la tomen en cuenta para algún proyecto serio, por lo menos en cuanto a presupuesto. De ahí que mencione algunos ejemplos nobles de este medio.
Pensemos qué es más fácil para un lector acercarse a una obra: ¿leer una versión sintética de Cumbres Borrascosas o una historieta de 48 páginas? ¿Tratar de leer completas las hazañas de héroes nacionales, o la adaptación en un cómic de 32 páginas sobre la historia? Lo que se pretende, es comprender la obra, sobre todo en el caso de los niños, la cual abra de despertar el interés posteriormente, y adentrarse más en el tema. Recordemos que la vista es un sentido muy poderoso para la retención del conocimiento y para la estimulación del aprendizaje.
La historia es el tema más vasto y abundante en el mundo del cómic; el llamado cómic histórico, está comprendido por historias que recrean aventuras, como Joyas de la Mitología y Vidas Ejemplares de Editorial Novaro; o Biografías Selectas de Editorial Vid; incluso Historias de Aventureros y Exploradores de Editorial Ejea en los Noventa, así cómo los títulos importados, publicadas por Planeta Agostini o Bruguera entre otros. El Estado de México, también realizó un esfuerzo similar Hazañas Mexiquenses en 1989, por obra de nuestro Instituto Mexiquense de Cultura. con historias de los personajes más sobresalientes de la entidad: Leona Vicario, Pedro Asensio y Javier Mina, son algunos ejemplos de esta historia.
La narración secuencial tiene una fuerte presencia por todo el mundo. Europa y América tienen una producción tan basta de este tipo de historias que estimulan la imaginación. Ya se adaptaciones de vidas de personajes famosos, o bien con personajes ambientados en épocas diversas, así cómo interpretaciones de la realidad. Incluso los Western, pese a ubicarse en Estados unidos, es uno de los géneros de mayor penetración e influencia en el mundo. Jean Giraud, Tardi, Antonio Hernández Palacios o Carlos Jiménez, podríamos decir que pueden enseñar cualquier tema mediante el cómic: biografía, procesos científicos complejos, hazañas insólitas.
Estados Unidos destaca por la reproducción de sus personajes públicos, la reinterpretación de las hazañas de guerra. Ambas vertientes pueden resultar muy enriquecedoras para la gente independientemente del tema central, ya que su calidad argumentativa y plástica resultan de lo mejor. En la rama de las biografías, también tenemos que empresas tan fuertes como Marvel Cómics, que en los setenta se preocupo por dar apoyo la educación cívica en niños de 1° a 4° año de primaria.
Una obra ejemplar en nuestro país fue Chanoc, Aventuras en Mar y Tierra, de Pedro Sapien y Ángel Mora, la cuál mostro a los niños parajes de nuestra República Mexicana, así como elementos de su flora y fauna, información tan amplia como en un documental bien realizado.
Y ni que decir de lo que hemos aprendido de política, gracias a las historietas y "sus hermanas" las caricaturas. Títulos que introducen al lector en el mundo de la aventura y la fantasía, también van acompañados de una fuerte carga de "cultura" cómo lo fue el Fantomas de Rubén Lara Romero, o la Perla del Caribe de De Negri y García. O bien aquellos cronistas urbanos: Gabriel Vargas, Abel Quezada, German Butze, Pancho Flores, Ramón Valdiosera, Arturo Casillas, Jorge Rodríguez R. o Joaquín Mejía que no sólo han retratado la vida nacional, sino que también han contribuyeron a la formación de muchos mexicanos.
Ante la crisis de lectura que vivimos hoy día, las historias parecen ser una opción para que tengan un primer contacto con textos de una manera muy amena, y no tratar de asediarlos con textos pesados que no entiendan, quizás los niños no leen porque les da miedo encontrarse con textos sin ningún mensaje visual que los estimule, o quizás lo seguimos haciendo todo al revés, primero tratamos que el niño cuando aprende a leer se acostumbre a rigurosos métodos de enseñanza, sin darles un estimulo visual para si.
El cómic, incluso, puede capacitar a los lectores para protegerse de la agresión persuasiva de los medios electrónicos de comunicación, se trata de que el niño desarrolle las defensas enhiestas ante un intento manipulador, estimulando no sólo la fantasía, sino el sentido crítico. Si mantiene una actitud crítica será difícil dejarse embaucar, con el tiempo evolucionara a la lectura de narraciones gráficas de mayor calidad, narraciones de autores para lectores maduros: Giraud, Spiegelman, Heut, Tardi u Otomo. Para posteriormente dar paso a la lectura abstracta.
Luis M. Alva Marquina, Director del Sistema de Bibliotecas de la Universidad del Valle de Toluca, México